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Reconstruir el Perú, por Marcial Blondet

Cada vez que ocurre un desastre causado por fenómenos naturales nos volvemos a sorprender, como si no supiéramos que nuestro país está situado en una zona extremadamente vulnerable y que cada cierto tiempo nuestras ciudades y poblados son dañados o destruidos por terremotos e inundaciones. No me gusta antropomorfizar la naturaleza, pero es difícil no pensar que, injustamente, ella nos golpea y nos vuelve a golpear. Como ingeniero, a veces me refiero al sismo como a un maestro, pues cuando hay un terremoto nos revela las fallas de ubicación, concepción, diseño o construcción de nuestras edificaciones. Lo mismo sucede cada vez que llegan los huaicos, desbordes e inundaciones. Parece que la maestra naturaleza nos estuviera enseñando cómo y dónde no debemos construir al revelar implacable y sistemáticamente los errores que cometemos al construir nuestras viviendas, puentes y carreteras.

Queda un trabajo enorme por hacer, que deberá empezar apenas las lluvias cesen y las aguas se calmen. El gobierno sabe cuáles son las acciones necesarias a ejecutar y puede estimar el costo que implicará reconstruir de manera adecuada y segura las poblaciones afectadas. Habrá que eliminar los restos de los huaicos de calles y casas, reparar puentes, carreteras y estructuras, encauzar corrientes, construir defensas ribereñas y limpiar quebradas. También será necesario reforzar las viviendas sísmicamente vulnerables y construir nuevas edificaciones sismorresistentes. En algunas casos, pueblos y comunidades deberán ser reubicados en lugares de menos peligro ante los fenómenos naturales a los que están expuestos.

 

Se necesitará inteligencia, sensibilidad social y coraje para darle a este gran proyecto la prioridad que merece, pues el costo de la reconstrucción será enorme. El país ya ha tenido la frustrante experiencia de escuchar a sus gobernantes prometer que, después de la catástrofe producida por un fenómeno natural, la reconstrucción sería óptima y que las zonas afectadas se convertirían en admirables polos de desarrollo y prosperidad. Muchos años después la gente sigue viviendo en instalaciones precarias. Esta vez, el país espera que el gobierno sea capaz de asignar los fondos requeridos para que los miles de compatriotas en desamparo puedan empezar a reconstruir sus vidas, y que tenga la determinación de llevar adelante el complejo proyecto con profesionalismo y honradez, aun a costa de sacrificar otros proyectos en los que se haya comprometido.

Este considerable esfuerzo será, sin embargo, desperdiciado si el proyecto de reconstrucción no se diseña y ejecuta con el objetivo principal de que las familias perjudicadas mejoren su calidad de vida luego de la catástrofe. El premio Nobel Amartya Sen ha dicho que el desarrollo se logra cuando las personas tienen la libertad de vivir de la manera que valoran y tienen razones para valorar. Entonces, resulta indispensable escuchar la voz de los damnificados e incluirlos en todas las fases del proceso de reparación y reconstrucción. Solo así los ciudadanos afectados conseguirán convertirse en agentes de su propio desarrollo, en lugar de ser recipientes pasivos de la ayuda del gobierno.

La participación ciudadana deberá incluir la información a las comunidades acerca de su medio ambiente y la identificación de los peligros naturales existentes. También será necesario capacitar a la población en temas de cuidado ambiental y en la construcción y mantenimiento de viviendas seguras y saludables, y a los gobiernos locales en gestión medioambiental y en técnicas de prevención y atención post-desastres.  Será entonces indispensable involucrar también al sistema educativo y a las comunidades académicas y profesionales en el proyecto de reconstrucción.

Esta puede ser la primera vez que un gobierno cumpla con su promesa de reconstrucción de una zona devastada, y de ayuda a las personas damnificadas para que puedan tener la calidad de vida que merecen. Si el gobierno logra aprender las lecciones y aprovecha las oportunidades que nos ha brindado este Niño Costero, y hace el enorme esfuerzo requerido, tendremos un mejor país después de la catástrofe.

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/reconstruir-peru-marcial-blondet-noticia-1980437

 

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