Curiosidades del Idioma Quechua

  • Jacinto L. Cerna Cabrera Docente de la Universidad Nacional de Cajamarca. Email. jlcc1109@yahoo.es

Resumen

En relación con la etimología, dice la ORAE (1974): “Voces escribimos con arreglo a su etimología u origen, es decir, como se escribía cada una de ellas en la lengua de donde fue tomada para la nuestra; voces tenemos que por la fuerza del uso se escriben contra la etimología.” A este respecto, José Martínez de Sousa afirma: “Una y otro, en la práctica, están en un constante forcejeo, lo que supone el enfrentamiento de lo erudito, con su carga de elitismo, con lo usual, más cercano a la realidad cotidiana del lenguaje hablado y escrito.” Para hacer manifiesta esta aseveración, vamos a dar solo un ejemplo en español. Analicemos la palabra NIMIO, h. 1690. Tom. del latín nĭmĭus, ‘excesivo, demasiado’; el sentido hoy predominante ‘insignificante, minucioso’ nació por una mala inteligencia de frases como cuidado nimio. DERIV. Nimiedad. (Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, Joan Corominas, Gredos). Ahora, nadie utiliza el vocablo con el valor de ‘excesivo, demasiado, enorme’; sino como ‘insignificante, sin importancia, diminuto, pequeño, etc.’ Pudo haber sido un error en sus inicios, como en el caso de la antífrasis, fenómeno tan difundido hoy. Por ejemplo, con el vocablo monstruo, ‘ser fantástico que causa espanto, persona o cosa muy fea, persona muy cruel o perversa’; aunque también signifique ‘producción contra el orden regular de la naturaleza; persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada.’ Hoy tiene, exclusivamente, el valor de muy bello, hermoso, genial. Lo mismo ocurre con otros vocablos: bestial, bandido, etc. O, a veces, se dice: ‘Para variar un poco...’, cuando en realidad se quiso decir: ‘que no se cambie nada’. 
Publicado
2017-10-03
Sección
ENSAYOS